Usuarios multifacéticos y plataformas multiusos

Creo haber estado en la misma situación. Y de a poco he ido entendiendo lo que significa formar parte de la weblog.

Creo haber estado en la misma situación. Y de a poco he ido entendiendo lo que significa formar parte de la weblog.

Actualmente, contamos con una multiplicidad de aplicaciones y herramientas digitales que nos permiten estar interconectados con usuarios de todo el mundo. Asimismo, tenemos la libertad de opinar y escribir sobre cualquier tema que (según explicaba Jose Luis Orihuela en clases) nos apasione.

Claro está que esa libertad muchas veces es violada, transgredida, arrebatada, como a muchos colegas periodistas y comunicadores les está ocurriendo en países que no respetan la libertad de expresión por considerarla un peligro para su régimen (Hierba-Amarga).

Como usuario, podemos cumplir diversos roles, es por eso que dentro de la blogósfera podemos encontrar: blog profesionales, corporativos y personales. A modo de ejemplo pueden visitar: Agrocluster, como blog institucional que está a mi cargo y a través del cual intento difundir noticias generadas por la actividad que realiza la entidad donde trabajo.

Además de mantener este blog perteneciente al Parque Científico Tecnológico Industrial de Quillota (Chile), he creado Hierba-Amarga y Clementine80. Éste último, fue el primero que creé el pasado 2008 pensando en un lugar más personal, donde pudiera escribir sobre cualquier cosa. Sin embargo, caí en la cuenta de que, el nombre que le había colocado al blog era sí muy personal (Clementine, mi nick en msn), pero nada de lo que escribiera allí sería privado. Más de alguien vio que construía y alimentaba un blog, les llamó la atención y lo visitaron.

Nada de lo que publiquemos en la web es privado, al menos en nuestros blogs. Si hasta Twitter es público, porque ya formamos parte de una comunidad, que se entera de lo que pensamos, sentimos, hacemos o dejamos de hacer. Facebook, también lo es a pesar de que tener la posibilidad de hacer que nuestro perfil y sitio lo vean sólo algunos.

El mundo del blog nos ofrece una herramienta a la que podemos darle múltiples usos: promocionarnos profesionalmente (Una Temporada en el Infierno) para promover un libro, para que nos valoren como poetas, para desahogarnos, para difundir información sobre tal o cual candidato político. Un sin fin de objetivos.

Podemos recibir o no remuneración a cambio de escribir en un blog, pero lo cierto, es que no hay nada como poseer uno propio, nacido del propio intelecto y muchas veces, desde las entrañas (“de la guata”, citando a Roberto Arancibia, reconocido bloguero chileno). Un blog propio, es como nuestro propio Frankestain, al que mantendremos con vida no a través de choques eléctricos, sino que con comentarios actualizados, fotos refrescantes e interesantes o simplemente contando frecuentemente qué es lo que pasa por nuestras mentes. Ojo, siempre, de forma locuaz porque nos enfrentamos a usuarios cada vez más exigentes y deseosos de disfrutar lo que tienen ante sus ojos.

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